Salud Pública de México

EDITORIAL Ciencias sociales y SIDA** Una versión modificada de este documento forma parte de: Izazola JA, Astarloa L, Beloqui Jorge, Bronfman M, Chequer P, Zacarías F. Avances en la comprensión del VIH/SIDA: una visión de conjunto multidisciplinaria. En: Izazola-Licea JA  et al, eds. El SIDA en América Latina y el Caribe: una visión multidisciplinaria. México, D.F.: Fundación Mexicana para la Salud, 1999. En prensa.

EDITORIAL Ciencias sociales y SIDA** Una versión modificada de este documento forma parte de: Izazola JA, Astarloa L, Beloqui Jorge, Bronfman M, Chequer P, Zacarías F. Avances en la comprensión del VIH/SIDA: una visión de conjunto multidisciplinaria. En: Izazola-Licea JA  et al, eds. El SIDA en América Latina y el Caribe: una visión multidisciplinaria. México, D.F.: Fundación Mexicana para la Salud, 1999. En prensa.

AUTORES

Mario Bronfman*

*Director del Centro de Investigación en Sistemas de Salud, Instituto Nacional de Salud Pública.

Introducción

La epidemia del SIDA ha tenido tal variedad de impactos que ha sido imposible inventariarlos. Uno de ellos ha sido la modificación de las temporalidades que hasta ahora se han considerado. Lo que en otros problemas podría ser visto como reciente no más de 10 o 15 años de antigüedad en el caso del SIDA ya merece el olvido o ser considerado como un clásico. Algunos pensadores de las ciencias sociales dejaron en este corto lapso reflexiones que el tiempo sólo ha confirmado. En 1988, Rosemberg1 nos decía que  el SIDA ha demostrado que las epidemias tienen lugar a varios niveles: evento biológico, percepción social, respuesta colectiva y fenómeno individual, tanto existencial como moral [...] Cada enfermedad, en tanto fenómeno social, es una configuración única de eventos y respuestas tanto en la esfera biológica como en la social.

Para la misma época, Bayer2 señalaba que el elemento clínico y epidemiológico central del SIDA [...] es que la transmisión del HIV ocurre en el contexto de las relaciones sociales más íntimas o en aquellos contextos que se han demostrado refractarios por casi un siglo al control social [...] El SIDA nos ha confrontado con el problema de cómo tratar actos privados que tienen consecuencias sociales

Estas afirmaciones relevan de cualquier justificación adicional al papel de las ciencias sociales en la lucha contra la epidemia: las ciencias sociales todas ellas deben servir para conceptualizar, comprender y modificar los procesos que favorecen la difusión de la infección y que obstaculizan el tratamiento de la enfermedad.

A pesar de los pocos años transcurridos desde que apareció el SIDA, ya es posible identificar varias etapas en la evolución del acercamiento de las ciencias sociales a la epidemia. El paso de los enfoques neoconductuales a los estructurales y la más reciente aparición de una seria preocupación por temas tales como el poder y la vulnerabilidad implican un remarcable progreso en la comprensión de los fenómenos asociados a la epidemia y a la comprensión de la epidemia misma. Hemos avanzado de una etapa en la que la preocupación principal estaba en contar, a otra en la que una visión más integral, más sistémica, privilegia el comprender.3,4

En la XII Conferencia Mundial sobre SIDA celebrada en Ginebra, Suiza, las ciencias sociales no aportaron novedades espectaculares, aun cuando se pueden vislumbrar tendencias promisorias. En el ámbito de la prevención hay un conjunto de resultados de investigaciones hechas desde las ciencias sociales que merecen ser destacadas:

Los trabajos presentados aportaron evidencia acerca de la importancia de incorporar a todas las consideraciones una perspectiva de género, de tener en todos los programas mecanismos de evaluación cuantitativos y cualitativos, de recuperar una genuina participación comunitaria, como condición para el éxito de los programas, y de privilegiar el respeto a los derechos humanos en cualquier acción relacionada con la epidemia.

El gran optimismo que sucedió a la XI Conferencia realizada en Vancouver, cuando se hizo evidente la disponibilidad de algunos recursos terapéuticos más eficaces, no se mantuvo en esta oportunidad. La razón fundamental puede ser atribuida a la constatación de que la inequidad existente entre países y al interior de cada uno de ellos es la que va a definir el acceso a los tratamientos; este problema necesitará no sólo de esquemas económicos para su solución sino, fundamentalmente, de propuestas políticas. A pesar de la urgencia y la importancia de enfrentar esta situación no fue mucho lo que los trabajos presentados aportaron en la Conferencia.

En un brillante trabajo,5 Freeman Dyson, profesor de física en la Universidad de Princeton, señala que 

los caminos por los cuales la ciencia puede trabajar para el bien o para el mal en una sociedad humana son variados. Como regla general, para la cual hay muchas excepciones, la ciencia trabaja para el mal cuando sus efectos consisten en proveer juguetes para los ricos y trabaja para el bien cuando sus efectos satisfacen necesidades de los pobres.

Y más adelante señala que "la brecha cada vez mayor entre tecnología y necesidades humanas sólo puede ser llenada por la ética". Esta perspectiva es la que debe considerarse tanto en el problema de los medicamentos como en la investigación sobre vacunas.

Otro tema que ha estado presente en el discurso pero ausente en la agenda política y de investigación, ha sido el de los movimientos poblacionales, los que han influido en el origen y la dispersión de la epidemia. Sin embargo, por primera vez, en esta Conferencia, dos páneles estuvieron dedicados al tema de las migraciones.

En estas sesiones reaparecieron tres dimensiones: vulnerabilidad, riesgo y derechos humanos, sobre todo en el caso de las mujeres y los migrantes ilegales. Mientras que el riesgo apunta a una probabilidad y evoca una conducta individual, la vulnerabilidad es un indicador de la inequidad y la desigualdad sociales y exige respuestas a nivel de la estructura. Es la vulnerabilidad la que determina los riesgos diferenciales y es sobre ella que debe actuarse. Sin embargo, decirlo es más fácil que proponer acciones concretas. Hacia allá apunta el desafío más inmediato para los científicos sociales interesados en contribuir al combate de la epidemia del SIDA.

Bibliografía

1. Rosemberg CE. The definition and control of disease An introduction. Social Research1988;55(3):327-331.
2. Bayer R. Private acts, social consequences. AIDS and the politics of public Health. Nueva York/Londres: The Free Press, 1989.
3. Cáceres C. Dimensiones sociales relevantes para la prevención del VIHSIDA en América Latina y el Caribe. En: Izazola-Licea JA
4. Child R. Contribución de las ciencias sociales para la comprensión de la epidemia del VIH-SIDA y la organización de las respuestas en su contra. En: Izazola-Licea JA et al, eds. El SIDA en América Latina y el Caribe: una visión multidisciplinaria. México, D.F.: Fundación Mexicana para la Salud, 1999. En prensa.
5. Dyson F. Can science be ethical? The New York Review of Books 1997; 44:46-49. et al, eds. El SIDA en América Latina y el Caribe: una visión multidisciplinaria. México, D.F.: Fundación Mexicana para la Salud, 1999. En prensa.

Enlaces refback





Salud Pública de México es una publicación periódica electrónica, bimestral, publicada por el Instituto Nacional de Salud Pública (con domicilio en Avenida Universidad núm. 655, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329-3000, página web, www.insp.mx), con ISSN: 1606-7916 y Reserva de Derechos al Uso Exclusivo con número: 04-2012-071614550600-203, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: Carlos Oropeza Abúndez. Responsable de la versión electrónica: Subdirección de Comunicación Científica y Publicaciones, Avenida Universidad núm. 655, planta baja, col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, teléfono 329 3000. Fecha de última modificación: 11 de abril de 2019. D.R. © por el sitio: Instituto Nacional de Salud Pública.

Gestionando el conocimiento